1
Toca un versículo para resaltarlo, copiarlo o escribir una nota.Haz clic en un versículo para resaltarlo, copiarlo o escribir una nota. ← y → cambian de capítulo; / busca.
1Al principio Dios creó el cielo y la tierra. 2La tierra era algo informe y vacío, las tinieblas cubrían el abismo, y el soplo de Dios se cernía sobre las aguas. 3Entonces Dios dijo: «Que exista la luz». Y la luz existió. 4Dios vio que la luz era buena, y separó la luz de las tinieblas; 5y llamó Día a la luz y Noche a las tinieblas. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el primer día. 6Dios dijo: «Que haya un firmamento en medio de las aguas, para que establezca una separación entre ellas». Y así sucedió. 7Dios hizo el firmamento, y este separó las aguas que están debajo de él, de las que están encima de él; 8y Dios llamó Cielo al firmamento. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el segundo día. 9Dios dijo: «Que se reúnan en un solo lugar las aguas que están bajo el cielo, y que aparezca el suelo firme». Y así sucedió. 10Dios llamó Tierra al suelo firme y Mar al conjunto de las aguas. Y Dios vio que esto era bueno. 11Entonces dijo: «Que la tierra produzca vegetales, hierbas que den semilla y árboles frutales, que den sobre la tierra frutos de su misma especie con su semilla adentro». Y así sucedió. 12La tierra hizo brotar vegetales, hierba que da semilla según su especie y árboles que dan fruto de su misma especie con su semilla adentro. Y Dios vio que esto era bueno. 13Así hubo una tarde y una mañana: este fue el tercer día. 14Dios dijo: «Que haya astros en el firmamento del cielo para distinguir el día de la noche; que ellos señalen las fiestas, los días y los años, 15y que estén como lámparas en el firmamento del cielo para iluminar la tierra». Y así sucedió. 16Dios hizo que dos grandes astros –el astro mayor para presidir el día y el menor para presidir la noche– y también hizo las estrellas. 17Y los puso en el firmamento del cielo para iluminar la tierra, 18para presidir el día y la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y Dios vio que esto era bueno. 19Así hubo una tarde y una mañana: este fue el cuarto día. 20Dios dijo: «Que las aguas se llenen de una multitud de seres vivientes y que vuelen pájaros sobre la tierra, por el firmamento del cielo». 21Dios creó los grandes monstruos marinos, las diversas clases de seres vivientes que llenan las aguas deslizándose en ellas y todas las especies de animales con alas. Y Dios vio que esto era bueno. 22Entonces los bendijo, diciendo: «Sean fecundos y multiplíquense; llenen las aguas de los mares y que las aves se multipliquen sobre la tierra». 23Así hubo una tarde y una mañana: este fue el quinto día. 24Dios dijo: «Que la tierra produzca toda clase de seres vivientes: ganado, reptiles y animales salvajes de toda especie». Y así sucedió. 25Dios hizo las diversas clases de animales del campo, las diversas clases de ganado y todos los reptiles de la tierra, cualquiera sea su especie. Y Dios vio que esto era bueno. 26Dios dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo». 27Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer. 28Y los bendijo, diciéndoles: «Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra». 29Y continuó diciendo: «Yo les doy todas las plantas que producen semilla sobre la tierra, y todos los árboles que dan frutos con semilla: ellos les servirán de alimento. 30Y a todas la fieras de la tierra, a todos los pájaros del cielo y a todos los vivientes que se arrastran por el suelo, les doy como alimento el pasto verde». Y así sucedió. 31Dios miró todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el sexto día.
El Libro del Pueblo de Dios · Fundación Palabra de Vida