Oración de la generosidad
Esta oración circula bajo el nombre de san Ignacio de Loyola, el soldado que fundó a los jesuitas, aunque sus primeras copias impresas son de alrededor de 1900. Pide una sola cosa, un corazón generoso, y detalla lo que cuesta: dar, luchar, trabajar, sin llevar la cuenta. Los colegios jesuitas y los grupos scouts de todo el mundo la han hecho suya.
Atribuida a san Ignacio de Loyola
Señor, enséñame a ser generoso.
Enséñame a servirte como mereces:
a dar sin contar el costo,
a luchar sin fijarme en las heridas,
a trabajar sin buscar descanso,
a entregarme sin esperar otra recompensa
que saber que hago tu voluntad.
Amén.