Oración a san Antonio
Antonio de Padua fue un predicador franciscano del siglo XIII; se cuenta que un novicio huyó con su salterio y, después de que Antonio rezara, lo devolvió a toda prisa. Desde entonces la gente le pide que encuentre lo que ha perdido. La oración empieza por el objeto extraviado, pero termina pidiendo algo más grande: no perder nunca a Dios.
Tradicional; san Antonio de Padua, siglo XIII
San Antonio, perfecto imitador de Jesús,
que recibiste de Dios el poder especial
de hacer hallar las cosas perdidas,
concédeme encontrar lo que he perdido.
Devuélveme al menos la paz y la tranquilidad de espíritu,
cuya pérdida me ha afligido
más que la pérdida material.
A este favor añado otra súplica:
que nunca pierda el verdadero bien, que es Dios.
Que pierda antes todas las cosas que perder a Dios, mi bien supremo.
Que nunca sufra la pérdida de mi mayor tesoro,
la vida eterna con Dios.
Amén.