Salve Regina
Salve Regina
Una de las cuatro grandes antífonas marianas, escrita en el siglo XI y atribuida tradicionalmente a Hermann de Reichenau, un monje que compuso himnos a pesar de una enfermedad que lo dejó inválido. Habla desde el destierro, llama a esta vida valle de lágrimas y pide a María que nos muestre a Jesús cuando el destierro termine. Los marineros la cantaban al anochecer, los dominicos la siguen cantando en procesión, y el Rosario se cierra con ella.
Tradicional, siglo XI; atribuida a Hermann de Reichenau
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve.
A ti clamamos los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando
en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos;
y después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María.
Amén.