Tomad, Señor, y recibid
Suscipe, Domine
San Ignacio la colocó al final de los Ejercicios Espirituales, publicados en 1548, como respuesta a todo lo que el ejercitante ha visto del amor de Dios. Entrega las cuatro cosas que una persona considera más suyas: la libertad, la memoria, el entendimiento y la voluntad. Los jesuitas y muchos otros la rezan después de comulgar, porque es el momento en que el intercambio que describe es más real.
San Ignacio de Loyola, Ejercicios Espirituales (1548)
Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad,
mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad,
todo mi haber y mi poseer.
Vos me lo disteis;
a Vos, Señor, lo torno.
Todo es vuestro: disponed de ello según vuestra voluntad.
Dadme vuestro amor y gracia,
que esta me basta.
Amén.